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Lenguaje inclusivo
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El lenguaje igualitario se abre paso, sin prisas pero sin pausas, en la forma de transmitir contenidos por la red.
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Altos muros y barreras de intolerancia, que se creían indestructibles, han caído a lo largo de la historia de la humanidad. Aunque el machismo, y en particular la utilización sexista del lenguaje, venden cara su derrota. Pero no hay mal que cien años dure y hasta estas rémoras discriminatorias dan síntomas de agotamiento.
Esta última es una de las principales conclusiones del estudio sobre lenguaje y contenido sexista en la web, elaborado por la Fundación Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC), en el marco del proyecto Web con Género. Los signos de utilización de un lenguaje inclusivo y utilitario son cada vez mayores y aunque todavía predomina el masculino genérico como fórmula más utilizada, la visibilidad de otras alternativas va en continuo aumento.
Características androcéntricas
El informe de la CTIC parte del supuesto de que la sociedad de la información, con internet como su herramienta más global, ejerce una gran influencia en la forma de dirimir las relaciones sociales, y en este aspecto adquiere mayor relevancia la forma en que se transmiten contenidos por la red.
El estudio revela que internet comparte, en general, las ?características androcéntricas? de nuestras sociedades, y en particular en lo que refiere al uso de un lenguaje predominantemente masculino. No obstante, la CTIC destaca que la red es uno de los medios más permeable a las políticas igualitarias impulsadas en los últimos años por las Administraciones.
En el informe se analizó un centenar de páginas webs, 60 de instituciones públicas, 20 de medios de comunicación españoles y otras 20 de proyectos de la Sociedad de la Información. Una primera conclusión es que estas últimas son las que más utilizan un lenguaje común, seguidas a poca distancia por las webs públicas y a mayor distancia, por periódicos y portales de información general.
De todos y todas
De los sitios analizados cuya página de inicio dan la bienvenida al usuario o usuaria, la gran mayoría opta por el masculino. Algo similar ocurre en lo que respecta al tratamiento en las áreas personales, donde la expresión ?usuario? es predominante. No obstante, se detectan importantes síntomas de inclusión lingüística. Así, crece el uso de la arroba (?usuari@?) o de la barra (?usuario/a?) para referir a ambos sexos, la mención a ambos géneros (?usuario y usuaria?) o el uso de sustantivos colectivos sin distinción de género (?jóvenes?, ?ciudadanía?, ?profesorado??).
Por su parte, la aparición de términos específicos relativos a la utilización de las TIC, como ?internauta? o ?cibernauta? fomenta la utilización del lenguaje inclusivo. Aunque en lo que respecta al lenguaje general el panorama se masculiniza. Así, el uso del masculino como genérico provoca que los términos utilizados para referirse a las mujeres sean específicos, mientras que los masculinos adquieren un doble valor.
Las diferencias exceden el campo del género gramatical para adentrarse en las representaciones estereotipadas. Así, el estudio detecta que las mujeres, aun aquellas con proyección pública, suelen ser presentadas como dependientes de los hombres, al relacionarse jerárquicamente dos personas (hombre y mujer) que en la práctica se desempeñan en un plano de igualdad. También advierte sobre los estereotipos del lenguaje, aquellos que exaltan las supuestas cualidades masculinas de la fuerza y las no menos supuestas cualidades femeninas de belleza física.
En resumen, el informe revela que la mayor inversión en políticas de igualdad, al tiempo que una mayor conciencia social, son herramientas que favorecen la utilización de lenguaje inclusivo. No obstante, se trata de un proceso largo, puesto que no siempre resulta fácil derribar modos y costumbres socialmente arraigados. Por ello, avanzar en la eliminación del sexismo en la web es tarea de todos. Y todas. Sin exclusiones.
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